Sacerdotes poblanos sufren amenazas y asaltos a sus iglesias por parte de bandas dedicadas al robo de combustible, advirtió el padre Gustavo Rodríguez Zárate, coordinador de la Pastoral de Migrantes en la Arquidiócesis de Puebla.

El religioso señaló que en aquellos municipios, la franja de Esperanza a Río Frío, donde se registra la extracción ilícita de hidrocarburos de los ductos de Petróleos Mexicanos (Pemex) ha aumentado el robo a templos, una táctica que presumen los delincuentes para, apuntó, “decir aquí estamos”.

“Si tú estás del lado de un grupo o de una familia, se molestan los otros y si no estás con ninguno, también te va peor”, afirmó en entrevista. “Sí hay amenazas, sí hay malentendidos”, sentenció.

La inseguridad que sufren los sacerdotes en Puebla se replica en todo el país, debido a la incidencia de otros fenómenos delictivos como el narcotráfico. “Las iglesias, en concreto la feligresía, los catequistas, los misioneros, están en una situación muy complicada porque se encuentran en el fuego cruzado, las familias están involucradas, los pobres, los más sencillos, y tienen que estar conviviendo como si estuvieran en Vietnam (…), en otras situaciones de guerra”, explicó.

La Iglesia católica no cejará, garantizó, en su labor educativa y en la reconstrucción del tejido social de este territorio, en los límites de la Arquidiócesis de Puebla y la Diócesis de Tehuacán, desde “el diálogo y el respeto”. “Nos ha dado como criterio estar cerca de la gente, no huir, no alejarnos del dolor humano, del sufrir, provenga de un bando o de otro, sean sicarios, halcones pero son seres humanos, tienen familiares, la mayoría son gente pobre y tenemos que tener muy claro que hay que estar cerca”, defendió.

Aun así, los sacerdotes ya adoptan medidas de precaución como mantener la parcialidad frente al enfrentamiento entre bandas criminales. “No hablar en público contra grupo concretos porque entonces nos ponemos de pechito para la delincuencia organizada y que quede claro que estamos ante una situación en que el enemigo no son los delincuentes, nuestro enemigo es el Estado, las transnacionales que manejan el Estado”, reivindicó.

Puebla y México viven, acusó, un “estado de despojo” que genera violencia. “Estamos en una situación de guerra y no debemos ignorar que hay mucho dolor y mucho sufrimiento en las familias, a veces entre los mismos familiares se pelean por la plaza, por el poder, por el control”, explicó.

Origen: Aumenta robo a templos y amenazas a sacerdotes en el “Triángulo Rojo”

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